VIVIR
JUGANDO
LA IMAGINACIÓN NUNCA SE PONE EN
CUARENTENA
Hulk
y Ironman son muy buenos amigos, juegan todos los días, preparan tortas de
chocolate y van juntos por toda la casa cazando monstruos, esta es la vida de
dos juguetes en cuarentena. Una vida dada por las manos, el rostro y la voz de
Gabriel, este personaje tiene 4 años, acompañado por una semi-adulta de 23 años
que acepta ser siempre Hulk, pues Ironman es más poderoso; eso dice Gabriel. Por
ello es su juguete favorito y yo también lo creo, también creo que Gabriel a
quien en adelante me referiré como G-Ironman es MUY MUY PODEROSO.
¡Es
tan poderoso, que no se cansa nunca de jugar! todos los días despierta con la
super energía, su super poder sale a flote siempre que se me acerca para
decirme, preguntarme y sin duda ordenarme “Oye, jugamos a algo” digo que
me ordena porque si soy osada para contestarle
que no, que no quiero jugar, que juegue solo, sus pupilas se dilatan tanto y
ataca con su grito destructor; cuando grita salen unas hondas imparables, que
estallan los oídos, estas hondas que emerge son tan poderosas que es misión
imposible calmar al instante, además, después se transforman en llanto y
frustración, así que si un niño o niña te preguntan alguna vez “Oye, jugamos
a algo” ya estas informado de cuáles son las consecuencias de un no. Pero
lo cierto es que, en algún momento se distraerá y lo olvidará, si eres paciente
y nada empático (más lo segundo que lo primero) podrás esperar tranquilo a que
se le pase hasta que resuelva jugar solo; a mí me gusta responderle que sí, porque
así me permito volver a ser niña, aunque la mayoría de las veces cueste tanto me
deja estupefacta ver como se divierte y vive con todo su cuerpo el juego,
mientras yo, apenas me esfuerzo y mi cuerpo se desgonza, tan solo algunas veces se desdobla y se aligera
como el de una niña, entonces la risa nos inunda, creamos increíbles castillos
y hacemos muchos amigos, monstruos de todos los colores, además Hulk y G-Ironman
comen delicioso, a uno solo le gustan las verduras verdes (ya podrán imaginarse
quién) a otro le gustan las manzanas rojas, también vemos películas divertidísimas
comiendo palomitas, otras veces, G-Ironman hornea torta de chocolate para los
dos. La mayoría de estas situaciones de juego cruzan incluso la línea invisible
de la realidad gracias a la imaginación consciente y tan cotidiana de G-Ironman.
La extrañeza del otro se vuelve cotidiana y es comprendida desde la curiosidad
de la mirada en la infancia.
G-Ironman
es un gran madrugador, se sienta con Hulk a la mesa y todas las mañanas
las ocupan estudiando, contamos juntos hasta veinte (20), repetimos algunas
cosas en inglés, colorea y escribe algunas cosas como “a,e,i,o,u,m,p” Hulk está
aprendiendo algo como que las letras tienen fonemas, además aprende también
algo de inglés básico: en el juego de las escondidas G-Ironman no es muy bueno
contando pero ¡es prodigioso para esconderse! su tamaño le permite hacer de
cualquier rincón un gran escondite, y yo, con este cuerpo no tan grande pero ya
no tan pequeño, no encuentro más escondite que atrás de las puertas, ¡es
vergonzoso, lo sé!. Sin duda crecer es inevitable, la infancia es un marco en
el que podemos volver a buscar… quedar encerrada conmigo misma y acompañada de una
imaginación de 4 años ha sido una revelación asombrosa, perder la noción del
tiempo jugando es algo maravilloso, prestar atención a las historias contadas
por la gran imaginación de G-Ironman y dar vuelo a la mía para narrar historias
a cambio de una sonrisa o una expresión de sorpresa es la mejor ocupación hoy, parafraseando
a Agamben (2007) vivir en una actitud
por medio de la que se altera, destruye el calendario y se incide en el tiempo
solo se encuentra en la acción de jugar. El juego es una invitación a parpadear
para ver la vida miniatura con todos sus colores, escondidos en la vida misma.
Pero en este cuento la magia también tiene formas agotadoras, Gabriel se aburre
de jugar a ser Ironman, sigue molestando a su bebé hermana, a veces la abraza
tan fuerte hasta que le hace llorar; Sara esta próxima a cumplir un año y su
ser como el de todes a esa edad es rebosante de luz, sonríe siempre y tiene la
calma del mar en sus ojos, es toda una exploradora silenciosa, pero al menor descuido se vomita, puede incluso
vomitar tanto como agua hay en el mar. Mientras tanto a Gabriel le entran ganas de
cantar opera o sea de gritan sin parar, parece que se descarga o re carga de
energía a través del grito y cuando da fin a un juego se desespera mientras
dice “¡Quiero hacer algo!” “¡Quiero hacer algo!” “¡Quiero
hacer algo!” hasta que en su gran mente e infinita imaginación aparece un
nuevo juego.
En
los tiempos de arte se colorea, G-Ironman algunas veces prefiere el rosado más
que el azul y el azul le gusta porque es el color de la princesa del hielo
Frozen una amiga muy cercana de ambos, Hulk es obstinadamente verde, todo lo
quiere colorear verde.
La infancia es un eterno ¿por qué? que no desea respuesta:
“Especialmente
a cierta edad, la vida es sobre todo no entender” Dice Ida
Vitale
La
pregunta en la infancia es proporcional a la curiosidad de la mirada; también se
dice que es proporcional a la necesidad de atención inminente; incluso esta
actitud también se entiende como un drama que representara el
niño o la niña toda su vida… tantas teorías, pero lo cierto es que G-Ironman es
un gran preguntador, y Hulk no puede más que darle respuestas ordinarias, por ejemplo:
Una mañana cualquiera, o mejor, todas las
mañanas del mundo (como la película) …
G-Ironman: ¿Qué estás
haciendo?
Hulk: Me estoy
cepillando.
G-Ironman: ¿Y por
qué?
Hulk: Porque hay que cepillarse los dientes para
tener la boca limpia.
G-Ironman: ¿Y por
qué?
Hulk: Para comer, sino la comida no sabe bien.
G-Ironman: ¿Y por
qué?
Hulk: Porque si no sabe feo.
G-Ironman: ¿Y por
qué?
Hulk: (Entonces allí pensé que realmente no sabía
que responder, más allá de que es una auténtica costumbre higienista que hace
parte de esta cultura y que nos empeñamos en dejar “muy claro” que es un acto
que los niños y niñas deben reproducir…
en realidad, no sabía decir algo que diera verdadero sentido al acto de
cepillarse)
G-Ironman hace sin
duda preguntas incontestables, parece que no le interesa la
respuesta, sino enseñarle a Hulk a darse cuenta de que no entendemos casi nada de
este mundo, y sin embargo nos empeñamos en dar respuesta a toda pregunta,
finalmente, el verdadero drama no es el de la infancia que todo lo cuestiona,
sino el ego del crecer, que finje a todo dar respuestas.
Jugar a lo mismo todos
los días jamás es repetir.
¡Vamos a seguir jugando!
Convertir
las grandes emociones en experiencias cotidianas, eso es jugar todos los días
con los mismos objetos, los mismos juegos, una y otra vez contar la misma
historia…. Este es el caso de G-Ironman
que lleva una semana completa viendo una, dos, tres, cuatro, - ya perdi la
cuenta- veces, la película de Frozen 1 y 2… curiosa historia que a los ojos de
Hulk ya está dicha desde la primera vez que la vieron juntos, ahora se repiten
ante estos ojos las imágenes incomprendidas; sentado junto a mí, el abismo en
los ojos de G-Ironman es otro, pues ante su mirada la película siempre es
contada por primera vez, su expresión es la del gran cineasta que logra conmocionarse
cada vez más a medida que se conecta espiritualmente con cada una de esas
imágenes que desfilan y le hablan, sin duda captura el aura de cada una, así
como la de sus juguete fielmente como ya nos lo ha dicho Benjamin.
Uno
siempre se vivencia sólo a sí mismo, dice Zaratustra al final de su peregrinaje.
Por ello, el distópico cuento no es sobre G-Ironman, sino la experiencia propia
encarnándome en un juguete verde que nombramos “Hulk” al jugar...
“Habíase puesto el
Sol. La noche solemne ocupaba ya su lugar. Separáronse los niños, yéndose cada
cual, sin saberlo, según las circunstancias y los azares, a madurar su destino,
a escandalizar al prójimo y a gravitar hacia la gloria o hacia el deshonor”
La vocaciones – Charles
Baudelaire
Yisbeidi Pérez Laguna.